domingo, 1 de septiembre de 2013

Capitulo 9:


Baje las escaleras, y me despedí de mi padre con un beso en la frente, me acerqué a la estantería de la entrada, arreglé mi cabello, busqué mis llaves y salí por aquella puerta de madera castaña.
Allí estaban aquellas chicas, esperando a que saliese por la puerta.

Sus rostros estaban entristecidos, el de ambas, pero el más triste, era el de Sara. Podía observar una lagrimilla resbalando por su calida piel, y sus ojos cristalinos me observaban. ¿Qué habría pasado?

 

No lo sabía, no había palabras que arreglasen nada, me dediqué a abrazarla, ella comenzó a derrumbarse más en el abrazo, y una pregunta en forma de susurro me hizo entender.

 

-¿Qué ha pasado? –Dije en un susurro separándome de los brazos que me envolvían.

-Pues… -Dijo secándose las lágrimas- Lucas tía, Lucas…

 

Sus ojos que estaban cristalinos, ahora estaban repletos de lágrimas que delataban el dolor que sentía.

 

-Vamos al Starbucks y me vais contando – Dije.

-Vale –Dijo Laura

 

El silencio abundaba por las calles, y de vez en cuando algún coche pasaba o un suspiro lo rompía.

Las tres nos miramos, era la hora de que me contasen lo que había sucedido, ahora.

 

-Bueno, empecemos –Dijo Sara –Hace tres horas..

 

3 horas antes:

 

El sol apenas se había puesto en su punto más alto, aun quedaban unas cuantas horas, el pueblo estaba vacío, sin ningún alma en las frías calles, nadie excepto dos chicos, una simpática chica, con una picara sonrisa, y un chico rubio, que aparentaba ser muy dulce.

Los jóvenes se miraban de reojo, y sus manos entrelazadas decían que se amaban, sus rostros se expresaban alegres, y mostraban amor entre ellos.

 

-               Eh, ¡guapa! – Grito un chico que no reconocíamos.

-               Me das asco tío –Dijo Sara apartando la mirada - ¡Lárgate!

-               Nena, tú me dices que hacer –Dijo aquel repugnante chico a cual no podía mirar su rostro ya que me lo ocultaba.

-               ¡Suéltame! –Dijo intentando deshacerse de aquellos brazos que impedían moverse. -¡Ya!

-               -¿O que? – Dijo riendo.

-               ¡Que la sueltes ya! ¡Joder! –Dijo Lucas metiéndose 

-               Mira tío, tú no has visto nada, lárgate mejor.

 

El chico rubio de ojos azules se acerco al de la sudadera azul, y hizo un intento de pegarle, justo en la cara. Se miraron ambos con odio, ¿Qué pasaría? La chica asustada, intentó hacer que los chicos se separasen y que cada uno, se fuese por donde había venido. Pero no fue así, el de la sudadera azul, se aseguró de que Lucas cayese al suelo del dolor, y cuando lo consiguió se largo.

 

-Eso ha pasado –dijo terminando de contar todo Sara

-Dios, ¿y ahora, donde esta? –dije yo preocupada.

 

Buscábamos un maldito mapa que nos señalase cual era el metro que debíamos coger. Uno que nos llevase al hospital, y rápido.

Una larga cola para comprar los bonos nos esperaba.

Un dulce chico tocaba la guitarra en aquel silencioso anden, daba un poco de vida a este lugar, numerosas chicas de alrededor 17 años, se unían a la canción con el, Little Things, en verdad, lo hacía bastante bien.

Al fin, me tocaba a mi, buscaba entre mi bolso dos simples monedas de dos euros, pero nada, no tenía nada.

Me habían dejado sola, ahí, ellas ya habían entrado, y ya no había vuelta atrás, no podía ir, irían sin mi.

Me empezaba a agobiar, tenía que encontrar esas monedas, antes de que los ‘simpáticos’ señores que tenía detrás me arrancasen los pelos.

 

-Toma –Dijo aquel moreno de ojos verdes entregándome un billete de cinco.

-Eh, ¿Tú no…¡Gracias, muchas gracias! –Dije mientras sacaba mi billete. –Mi nombre es Alisson, pero me dicen Ali

-Soy Hugo, encantado, y ahora ¡Ve! –Dijo señalando por donde se habían ido mis amigas –Las vas a perder

 

Me despedí con una sonrisa en la cara y eché a correr, si quería llegar no podía perder el ritmo, tenía que seguir.

Entré por la puerta que se iba cerrando, al fin, logré entrar.

La chica rubia, y la morena me miraron.

-¿Contentas? –Dije intentando respirar –Casi me mato por vosotras

-Ya sabes que te queremos mucho –Dijo Laura entre risas.

 

 

Bajamos del metro, y salimos del pasillo subterráneo en el que nos encontrábamos.

Justo en frente se encontraba el hospital, los ojos de Sara volvieron a coger brillo, pero no era la única, a las tres nos dolía.

Se había ganado un buen golpe, por defenderla a ella, a su novia, a mi mejor amiga.

 

El centro estaba vacío, las paredes blancas daban la sensación de limpio, pero el silencio y la poca gente, lo entristecía.

Era un lugar muy sobrio, que apenas tenía adornos, como mucho, alguna que otra planta que regalaban los familiares a los médicos.

 

Una señora de pelo rojizo, con gafas de pasta azules, se encontraba en la mesa donde se organizaban todos los papeles, y un teléfono que no paraba de sonar, la molestaba.

 

-¿Dónde se encuentra Lucas Fernández? –Preguntó Laura seria a la secretaría.

-En la habitación 208, segundo piso –Dijo mirando unos papeles –Tenéis que darle esto al medido o enfermera que esté ahí, es el permiso de visita.

 

Los pasillos eran largos y silenciosos, se escuchaban toses de pacientes, y lloros de familiares. Era un lugar solitario, en el que hacia mucho calor, los médicos se movían de un lugar a otro, de habitación en habitación.

Al fin, llegamos, habitación doscientos ocho, puerta izquierda, una enfermera salía de ahí, y le entregamos los permisos, ella sonrío.

-No molestéis mucho – Dijo sonriendo – No se encuentra muy bien.


 

sábado, 20 de julio de 2013

Capitulo 8:

Mis sábanas desprendían aquel agradable perfume de Dani, sus cálidos brazos me protegían del frío e impedían que me separase de el y sus ojos me observaban con cautela.

 

-Buenos días dormilona –Dijo acariciando mi tez blanquecina.

-Estos si que son unos buenos días –Dije dándole un pequeño beso.

 

Las yemas de sus dedos dibujaban pequeños dibujos sin sentido por mi cuerpo, era un cosquilleo estremecedor, que hacía que me erizase.

 

(…)

 

-Pásame el azúcar –Dije dando vueltas a aquella masa amarillenta que más adelante serían tortitas.

-Aquí tienes.

 

Los brazos de Dani, rodearon mi cintura, y su cabeza se apoyo en mi hombro. De vez en cuando recibía algún que otro pequeño beso en la mejilla, que hacia que sonriera inconscientemente.

 

La masa iba cogiendo un color dorado, y desprendía un dulce olor a azúcar. Una a una, hasta que el plato de porcelana, acabo lleno de intentos de tortitas redondeadas.

 

Después de un desayuno entre besos y sonrisas, acabamos en mi habitación tumbados en mi cama.


Las sabanas desordenadas nos cubrían, había muchos besos y suaves caricias.
Sus cálidas manos, se colaron por mi blusa, y poco a poco fue desvistiéndome.
Empezaron los besos en el cuello, la cosa se complicaba, y yo me ponía más nerviosa.
¿Sería el momento de perder la virginidad con el?
Un ‘ring ring’ proveniente del móvil de Dani, me salvo de mis dudas.

Narra Dani:

Cogí aquella blackberry amarilla, y rápidamente conteste la llamada.

*Teléfono*
- Ven a casa –Dijo una voz infantil.
-¿Julia? –Dije dudando.
- No, soy Andrea, y mamá está muy enfadada
- Ya va, ya va –dije empezando a ponerme la camiseta

Un beso de aquella chica, era lo que mejor me sentaba del mundo. Me despedí de ella, y me fui a casa.

Abrí la puerta con el máximo cuidado posible, con el fin de no hacer ruido. Pero fue imposible, al abrir la puerta allí estaba aquella renacuaja de ojos verdes, Andrea.

Me miró con cara de asco y luego movió la cabeza de derecha a izquierda, imitando una negación
Una mueca apareció en mi cara y pasé de largo, subí las escaleras de dos en dos.

Entré en mi habitación y otra más, en mi cabeza rondaba la pregunta de que hacía Julia en mi habitación, y con mi portátil, eran míos.

- ¿Qué haces? –Dije apoyándome en el borde de la puerta.
- Uh... eh –Dijo Julia - ¿Ver una peli?
- Venga fuera, ya –Dije sentándome en la cama.
- ¿Y me dejas el portátil –Dijo mientras me ponía un puchero
- Venga, pero sal ¡ya!.

Alguien toco mi puerta y la abrió lo suficiente para que pudiera ver quién era, mi madre.
Suspiré y hice un gesto para que pasase. Tocaba un gran charla.

- ¿Podemos hablar? – dijo mi madre sentándose en mi cama.
- Aja – dije- ¿Qué quieres?
- Quiero que vuelvas a ser el Dani de antes, el que tenía ilusión de ir a recoger las cartas del buzón para ver si había alguna para ti, el que me avisaba si no iba a aparecer por casa, el mismo que soñaba con dedicarse a lo mismo que tu padre… El cine. – dijo mi madre con lágrimas en los ojos.
- Sigo siendo ese Dani, solo que he crecido. ¿Te das cuenta de lo mal que lo pasamos las mellizas y yo cuando papá se fue de casa? –Añadí – Y tu, no estabas para ayudarnos…
-Sí, lo sé y lo siento mucho, pero, solo quiero que me digas lo que vas a hacer, no desaparezcas así por así…

Narra Ángeles:

- ¡Papá! –dije al escuchar el sonido de la puerta abriéndose
- Hola Ali –Dijo dándome un abrazo. –Te he echado de menos.
- Y yo a ti

Notaba a mi padre feliz, aquella sonrisa que estaba en su rostro no la había visto desde hacía meses, e incluso años.
Quizás desde que mi madre enfermo.
Algo le había pasado, no sabía el que, pero era algo. Estaba segura.

Sonreía como una tonta, verdad, la sonrisa no me desaparecía de la cara cuando hablaba con él. Una sonrisa de oreja a oreja, y una risita tonta. Cada vez tenía más seguro que esto sería uno de esos pocos ‘para siempre’ que se llegan a cumplir.
Escuchaba mi nombre, no sé de donde provenía pero suaves ‘Alisson’ se escuchaban desde mi habitación.

Abrí aquella cortina blanquecina que hacía que hubiese menos luz en la habitación, y me asomé por ella. Dos chicas como no, una rubia y la otra morena, Sara y Laura.

Capitulo 7

Abracé con fuerza a Dani. No quería perderlo nunca, era demasiado, en unas horas, había pasado de ser un amigo que no recordaba, a la persona con la que quería compartir el resto de mi vida.
¿Duraría esto para siempre? No lo sabía, pero esperaría que sí.

Se hizo tarde, las risas disminuían por culpa del sueño. De un momento a otro, los chicos se fueron para sus casas, cada uno cogiendo un camino diferente, y nosotras, nos adentramos en aquella casa blanca con tejas rojizas.
La casa era acogedora, y todo estaba muy ordenado, todo, menos la habitación de Sara

-Siento el desorden chicas –Se disculpo ella sonriente
-No pasa nada –Dijimos las dos a unísono.

Nos acomodamos todas en el suelo, y comenzamos a hablar.

-Entonces tía, ¿Estas con Dani? –Dijo Laura dándome un codazo.
-Eh si –Dije yo pasándome la mano izquierda por el brazo con una mueca de dolor.
-Cuídamelo eh –Dijo Sara, señalándome con el dejo índice mientras reía.
-Ay calla Sara –Dijo Laura - -¿Ya habéis tenido vuestra primera cita?

Yo, simplemente, negué con la cabeza. Las dos amigas, se miraron con una mirada cómplice, ¿Qué estarían planeando?

Un inesperado abrazo de Sara, hizo que Laura me pudiese quitar el móvil

-¿Qué haces? –Le dije a la rubia
-Planear tú primera cita –Dijo la chica divertida
-¿Eh?
-Espera… -Siguió escribiendo – “Enano, ¿te parece bien que quedemos mañana a las 18.00 en el parque? Te quiero.” ¿Os gusta?
-Me encanta –Dijo Sara, liberándome de sus brazos

Cogí aire con fuerza, y mire a las dos chicas con cara asesina. ¿Por qué querrían que quedase tan pronto con el?
Un ‘Bip’ hizo que mi cara de odio se fuera transformando una sonrisa, acaba de recibir una respuesta, una preciosa respuesta.

Desayunaba apoyada en mi brazo izquierdo, seguía dormida, eran las nueve de la mañana, Sara y Laura me habían despertado para ir de compras. Se les había subido lo de la cita un poco a la cabeza.
No paraban de hablarme de lo importante que iba a ser todo, y de lo guapa que iba a estar.
-Chicas, iré sencilla, no más –Dije levantando la cabeza
-Lo que tú digas –Dijo Laura

Dábamos vueltas por aquel pequeño centro comercial en el que había pasado la tarde anterior.
Caminábamos sin rumbo, sin un lugar al que ir, llevábamos desde las once de la mañana en aquel pequeño establecimiento, y nos habíamos visto todas y cada una de las tiendas. 
(...)

-¿Te he dicho ya que estas preciosa? –Dijo el chico retirándome un mechón de la cara

-Unas cincuenta veces ya –Dije riéndome

Un beso, la mejor forma de decirme que me quería. Era imposible no quererlo, era tan irresistible.
Al final, después de varios minutos dándonos miradas, y dedicándonos sonrisas nos acabamos moviendo del parque.

Estábamos en la estación de metro, línea numero 10, con destino ‘Puerta del Sol’. El metro como siempre, se encontraba lleno de gente, lo que hizo que estuviésemos más juntos.

Pequeños besos, risitas tontas, sonrisas de enamorados, y al fin habíamos llegado.

Las calles de Madrid estaban preciosas, recordaba mi última tarde en una de ellas. El día de mi despedida, justo el día de antes de mudarme. Aún recordaba que no quería irme, que hubiera hecho todo lo posible por quedarme, pero es que ahora, lo que no quiero, es volver.

Nuestros dedos se entrelazaban, y nos unían, éramos una de las bonitas parejas de enamorados que paseaban por Sol.

(...)

Era tarde, quizás muy tarde, y no había nadie en mi casa. Tendría que pasar la noche sola, solo hasta que Dani decidió venirse a dormir a casa por el simple hecho de que no quería que estuviese sola.

Caí en la cama rendida, había tenido un día muy ocupado, y ahora tenía a lo mejor a mi lado.

Me abracé a el, y le di las buenas noches con un dulce beso en los labios.

                                          

lunes, 15 de julio de 2013

Capitulo 6:

Habían pasado dos horas desde que Dani se había ido, y la frase ‘Siempre serás mía’ no salía de mi cabeza.

¿Cuánto duraría ese siempre? ¿Y si solo eran simples palabras?
Espero que no fuesen simples palabras. ¿Podría confiar en ese chico? ¿Debería arriesgarme esta vez en el amor?
Dicen que, quien no arriesga, no gana.
Ya, pero ¿y si lo pierdo todo?
Aunque quizás por él, merezca la pena, parece un buen chico.

 

(...)

Montañas de libros y ropa, ocupaban toda mi habitación dejando ver escasos espacios en el suelo.
Iba ordenando mi ropa con ‘Awake all night’ de fondo, amaba esa canción, me hacia sentirme bien.

 

De pronto, esa melodía se cambió por el timbre de llamada. Era mi padre.

 

-Hola Ali ¿Cómo vas? –Dijo mi padre intentando mostrar alegría.

-Muy bien papá ¿Y tú? – Le dije

-Bien bien, llamaba para decirte, que me quedaré un poco más, ya que han venido tus tíos ¿No te importa?

-Para nada papá- Le dije con una sonrisa.

 

Colgué a mi queridísimo padre, no era el mismo que antes, ahora se preocupaba más por mí, e intentaba hacerme pensar que estaba bien, pero yo sabía muy bien que no lo estaba, la echaba de menos, a ella, mi madre.
Yo también la echaba de menos, se echaban de menos sus gritos a las nueve de la mañana pidiéndonos que recogiésemos, sus broncas repentinas, sus cambios de humor, todo.
(...)

Cerré mi armario, ya había terminado, ¡por fin!
Salí de aquella habitación que aun conservaba curioso el olor a pintura, y baje dando pequeños saltos las escaleras.
Giré hacia la derecha y me encontraba en aquel amplio salón, me dirigía hacia el sofá cuando, un leve ‘Ding dong’ acompañado de unas risitas me hicieron dirigirme hacia la puerta.

Abrí la puerta, eran Sara y Laura. Las salude con dos besos y las invite a entrar.



Narra Dani:

No paraba de mirar la foto de perfil de Alisson, la quería y mucho. ¿Le escribo algo? ¿Molestare? No había pasado ni un día y ya la echaba de menos.
Me asomé a la habitación de mi madre y con descaró le dije que salía, desde hacía unos meses, mi relación con mi madre había empeorado, no era la misma.
-¿Vas a ver a tu novia? –Dijo Julia, cerrándome el paso.
-No te importa enana –Dije ya pasando la puerta.
(...)

 

Dos chicas reían y hablaban en la puerta de Alisson, eran Laura y Sara, ¿que harían allí?

-Hola chicas – Dije colgándome en los hombros de Laura y Sara - ¿Qué hacéis aquí?
-Hablar con tu novia ¿Te parece mal? – Dijo Sara entre risas
-¿Con que permiso? – Dije acercándome a Ali

Narra Alisson:

Sus cálidas manos me acercaron a el, y un pequeño beso, hizo que sonriera.
Pudimos escuchar pequeñas risitas por detrás, Laura y Sara no paraban de repetir que éramos adorables.
¿Lo éramos? Tal vez, no quería que esto terminase nunca, cada vez me enamoraba más y más. Su forma de comportarse, sus mimos, sus sonrisas, sus enfados fingidos, me encantaban.

Laura y Sara, nos propusieron ir a su piscina, y me invitaron a pasar la noche con ellas, así hablaríamos de todo lo vivido durante tantos años.

Escalón a escalón, llegué a mi habitación, abrí mi cajonera, miles de colores distintos se mezclaban y un suave olor a vainilla adormecía. Busqué mi mejor bikini, uno rosado, con unos pequeños volantes y bajé con los demás.

(....)

Caminaba por el borde de la piscina, con mi BlackBerry rosa en la mano.
“Estoy en casa de unas amigas, me quedaré a dormir.
Te quiero papá”
Pulse el botón de enviar y ¡Plas! La BlackBerry ya no estaba entre mis manos.
-¡Lucas devuélvemela ya! –Grite con fuerza
-No, ven a por ella.
Lucas era el novio de Sara, y mejor amigo del resto. Se conocían todos desde que median medio metro, todos habían cambiado mucho, todos menos Lucas, que seguía siendo el mismo niño travieso de antes.
-Lucas por favor dásela –Dijo Dani acercándose
El chico con la misma sonrisa picara de siempre me la dio. Decidí esconderla para que no me la volviese a quitar.

Me senté en el bordillo de la piscina y deje que mis pies se humedecieran con el agua. Un pequeño susurro por mi espalda, me hizo estremecer.
Me giré rápidamente, y ahí estaba el, sonriéndome como siempre.
-¿Qué pasa sí te tiro al agua? –Dijo aquel chico de ojos azules que tanto me enamoraba
-Que no te vuelvo a hablar en mi vida –Le dije sonriendo
-Umm.
El chico no sé lo pensó, me abrazo con fuerza, y me tiró al agua con el
-Te odio – Le dije mientras me salía de la piscina
-Es mentira, me amas –Dijo imitándome

Ya estaba otra vez, esa sonrisa de estúpida que aparecía en mi cara cada vez que teníamos un enfado fingido. Todos lo sabíamos. No le odiaba, le amaba mas que a nadie.

Una pequeña brisa hizo que me erizase, me giré en busca de una toalla, pero no, había algo mejor. Tenía a Dani.
Sus cálidos brazos me refugiaban del frío, y sus dulces besos en la frente hacían que deseara que el tiempo se parase, y que no avanzara nunca.

-Ali –Dijo
-Dime –Dije mirándole a los ojos.
-Eres la luz de mi mundo.


viernes, 12 de julio de 2013

Capitulo 5:


Narra Dani:


“-Ven ya a casa, Daniel –Dijo mi madre histérica
-Ya voy –Dije con pocas ganas”
 Colgué el teléfono y me dirigí al sofá, donde Alisson me esperaba recostada en él
Me acerque a ella, y le di un suave beso en la mejilla, que hizo que se ruborizase, añadí un “Buenas noches princesa” y me dirigí hacia la puerta.
(…)

Abrí la puerta de mi casa lo más silenciosamente posible, con el fin de no despertar a mis hermanas, Julia y Andrea. Las mellizas, eran un poco molestas.
A paso ligero fui a mi habitación, todo iba perfecto hasta que Andrea se puso en mi camino con una sonrisa picarona.
-Andrea, vete a dormir, es tarde –Dije cansado
-¿Vienes de estar con tú novia? –Dijo riendo
-¿Eh?
-Hueles a perfume de chica- Dijo ella sonriendo
-Vete a dormir
Cogí mi Blackberry amarilla y abrí el Whatsapp, busque a Alisson y le empecé a escribir y luego, pulse el pequeñito botón de enviar


Narra Alisson:

Suaves rayos de luz se colaban a través de las cortinas, busque sin mirar con mi mano derecha mi Blackberry rosa, y en cero coma puse mi contraseña
Tenía un Whats, era de Dani

“Buenas noches princesa, mañana te ayudaré a pintar tu cuarto, con tal de estar un rato contigo, haré cualquier cosa. Te quiero”

Que mono era, jo, ya me había sonrojado, y era por un pequeño mensaje. Me despegue de mis sábanas y me hice un rápido moño para bajar a desayunar.

 

Baje los escalones a pequeños brincos, empezaba el día con una sonrisa.

Estaba sola, entre en la cocina y saque un vaso, hasta que alguien llamo a la puerta.



-¿Dani? –Dije abriendo la puerta
-Buenos días princesa –Dijo saludándome con un beso en los labios
-¿Qué haces aquí? –Dije dejándole entrar
-Me acordé que tu padre se había ido, así que he venido a desayunar contigo –Dijo sacando los churros de una bolsa color crema, seguidamente, saco unos pequeños vasos de papel coloreados en el que había chocolate caliente.

(…)
Recostados en el sofá tomándonos el desayuno, acompañado de pequeñas risas y repentinos besos con sabor a chocolate
-¿Jugamos a un juego? –Dijo Dani sonriendo
-¿Qué juego? – Dije curiosa 
-Se llama, el equilibrio del beso, ¿has jugado alguna vez?
Negué con la cabeza, a lo que Dani, comenzó a explicarme en que se basaba y como se jugaba.

Dani, cogió un pañuelo azul celeste y me tapo los ojos, a continuación cogió mi libro favorito y me lo coloco en la cabeza. Seguidamente, mojo un churro en el chocolate y con el, hizo un pequeño dibujo en mi cuello.
Notaba el chocolate resbalarse por mi cuelo, ese ardor en mis mejillas aumentaba, Dani, empezó a dar suaves y apasionados besos en mi cuello, sin dejar ningún rastro de aquel dulce chocolate.

Volvió a mojar el churro en el chocolate, y esta vez mancho mis labios, una tímida sonrisa apareció en mi rostro, seguidamente pude notar sus labios en los míos.

(....)

Había periódicos en cada rincón de mi habitación, pequeñas pintadas en mi pared y miles de recuerdos en cada una de ellas.

Y ahí estábamos los dos, tumbados encima de un par de periódicos viejos, abrazados, preguntándonos cosas.
Los preciosos ojos de Dani, no se me quitaban de encima, y cada vez, me enamoraban más.
Era prácticamente imposible no perderse en esos preciosos ojos.

-Entonces, ¿Puedes ser mía? –Dijo el con una pequeña sonrisa, esa que tanto me enamoraba
-No lo sé, haz que sea tuya –Dije arrugando mi nariz.

Entonces fue cuando, de un momento a otro, estaba encima de el, no se como había echo eso, pero así era, mis labios rozaban los suyos lenta y apasionadamente.

-¿Ya eres mía? –Dijo sonriendo
-Sí, ya soy tuya –Le dije abrazándolo fuerte, muy fuerte

Me refugiaba entre sus brazos, quería parar el tiempo, que no avanzase, y quedarme así para siempre, con él, abrazados y juntos, siempre.
Fue ahí cuando me hizo la promesa, con una simple frase, tan simple como un “Siempre serás mía”



viernes, 5 de julio de 2013

Capitulo 4:

Aquel móvil rosa, que tanto me viciaba empezó a sonar. Sonaba aquella canción tan pegadiza, ‘Wish U Were Here’ me encantaba esa canción.

Inconscientemente empecé a cantarla.

 

*Teléfono*

-¿Si?

-¡Buenos días hija! –Dijo mi padre contento.

- ¿Papá? – Dije frotándome los ojos.

- Aja –Dijo mi padre - ¿Puedes ir a comprar hoy?

- Pues sí, supongo – Dije después de bostezar.

- Está bien, volveré dentro de cinco días, estoy en casa de tu abuela. –Dijo despidiéndose –Adeu.

 

 

Un tazón de cereales, es el mejor desayuno rápido que se pueda tomar.

No había nada interesante en la televisión, tan solo uno de los muchos dibujos animados que solían pasar un sábado por la mañana.

Sí, esos en los que cada cinco minutos te cantan una canción en ingles, y todo tipo de objeto tiene vida.

Me levanté de aquel confortable sofá, y deje aquel tazón ya vacío, encima del fregadero.

Escalón tras escalón, llegue a mi habitación, abrí mi armario y respire hondo.

Un dulce aroma a vainilla, ocupó mi habitación como normalmente.

 

Montañas de miles de colores se mezclaban en aquel gran armario de madera oscura, rebusqué entre ellas, y acabe eligiendo unos pantalones cortos y una camisa.

 

Dejaba que el caliente agua resbalase por mi cuerpo y que se fuese evaporando dejando el baño inundado de vapor de agua caliente.

 

Arreglé un poco mi habitación, y hay estaba, la sudadera de Dani. La cogí y la olí. Aun conservaba su perfume.

Aquella enorme y azul sudadera me pedía a gritos que me la pusiese, así que me la puse.

 

Cartera, dinero, llaves y el móvil. No me faltaba nada, así que salí de mi casa.

Volvía a pasar por aquel caminito que recibía el olor de los jazmines.

 

Mire a la derecha y a la izquierda, no sabía donde se encontraba el centro comercial, solo me quedaba el investigar o preguntar.

Acabe eligiendo la segunda opción, ya que en la casa de al lado, se encontraba un chico rubio sentado en las escaleras con las manos en las rodillas.

 

-Hola –Dije mientras me sentaba a su lado – Soy Alisson

-Hola Ali.. Eh ¿Qué haces con mi sudadera? –Dijo Dani señalándomela.

-Me la prestaste ayer - Añadí con el tono de que fuese algo obvio.

- Ya jajaj – Dijo mientras se arreglaba el pelo

-Presumido –Dije en voz baja - ¿Me llevas al Centro Comercial por fa?

 

Este, asintió con la cabeza. Comenzamos a andar, nos íbamos contando cosas, nuestra vida, nuestros mejores momentos Era un chico muy simpático, y gracioso, que comprendía todo lo que le contaba y me hacia tener una bonita sonrisa constantemente.

Entramos en el pequeño centro comercial, que estaba lleno de gente, caminamos hacia la derecha, luego doblamos la esquina y, entramos en el pequeño “Carrefour”
¿Qué venía a comprar? Ya, ni me acordaba, pasee por los estrechos pasillos hasta que Dani, me cogió por la cadera y me paro
-       ¿Qué venías a comprar? –Dijo dándome la vuelta
Escasos centímetros nos separaban, así que me fui alejando.
-       Em...No me acuerdo –Dije mientras cogía un bote de Nutella –Pero me llevo esto
(…)

 

Salíamos del pequeño centro comercial, de camino a casa, tan solo estábamos a 5 minutos de ella, mis horas de salida se acabarían enseguida, volvería a estar encerrada entre cuatro paredes haciendo nada.

-¿Te quieres venir hoy a cenar a casa? –Dije con una sonrisa –Así me ayudas a pintar mi habitación
-Esta bien, espera que pregunto –Dijo sacando su móvil

“ Un bip, dos bips, tres bips…
-¿Si? –Dijo una señora con dulce voz
-Mamá, soy Dani, hoy me quedo a cenar en casa de Angeles, llegaré lo antes posible
-Está bien, hijo, pásalo bien –Se escucho al otro lado del teléfono”

(…)




Película, risas, palomitas, refrescos, ¿Qué más quería?
Me lo estaba pasando genial.

-Alisson –me dijo dándome un beso en la mejilla
-¿Eh? –Dije levantándome de sus rodillas
Me quede mirándolo fijamente hasta que en un simple susurro dijo un “Te quiero”
Los centímetros se volvían a acortar, cada vez estábamos más cerca, esos pocos centímetros empezaron a ser milímetros.
Podía oír perfectamente su respiración entrecortada,  mezclada con la mía, sus manos fueron rodeando mis caderas haciendo que quedásemos casi unidos, ya solo quedaban escasos milímetros para estar unidos del todo…
4 milímetros, 3 milímetros, 2 milímetros, ya casi podía rozar sus labios, hasta que un estúpido “Ring ring” hizo que nos separásemos

 

jueves, 4 de julio de 2013

Capitulo 3

Estábamos llegando al parque en el que pasábamos todas las tardes. Que recuerdos.
Nos acercábamos a un pequeño grupo de chicos, situado en el tercer banco desde el final a la derecha.

-Hola chicos –Dijo Sara – Esta es Ali, de la que os hablamos
-Hola –Dije sonriendo
-Eh Sara, ¿No me vas a saludar? – Dijo un chico moreno de ojos verdes

Sara, se acercó a el con una sonrisa y un pequeño ‘Eres tonto Lucas’ los unió en un beso. Eran adorables. ¿Llevarían mucho tiempo?

Un chico rubio de ojos azules, se me acercó con una sonrisa picarona. ¿Qué hacía?
-Hola preciosa –Dijo abrazándome

Di un paso atrás y un ‘Imbecil’ salió de mi boca.
El chico rió, y avanzo un paso. Le miré con cara de asco y me fui junto a Laura, que se hallaba en junto al grupo.
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-Me llamo Alisson – Dije añadiendo una falsa sonrisa
-Ya sé que te llamas Alisson, estas enanas no paran de hablar de ti – Señaló a mis amigas – Bueno, que yo soy Lucas, y ese feo de hay Dani.

Sonreí, aquellos dos chicos hacían que se pegaban, pero todos sabíamos que era un juego.

(...)

-¿Entonces que película vemos? –Dijo Dani mirándome
-¿Esa? –Dijo Laura señalando el cuarto cartel que estaba encima nuestro.

Primero entro Sara de la mano de aquel gracioso chico con una botella de Coca cola, seguidamente la chica rubia de dos coletas, se sentó al lado de ellos, y después entre yo, con Dani detrás.
Anuncio, tras anuncio, y por fin el comienzo de la película.




El olor a palomitas daba la tentación de empezarlas, estaban saladas, como siempre.
Un puñado de palomitas ocupo mi maño derecha, y poco a poco, fue quedándose vacía.
Otra vez mi mano izquierda se adentro en aquel cartón redondeado de color amarillo.
Un rocé, simplemente un rocé, hizo que apartase la mano rápidamente. Miles de mariposas revoloteaban en mi estómago pedían una explicación.
Notaba la mirada de aquel chico rubio fijada en mi, y mis intentos de centrarme en aquella aburrida película eran nulos.
Mire la hora, tan solo habían pasado treinta lentos minutos y volví a fijar la mirada en aquella pantalla.

Nada, cogí mi pequeño bolso crema y salí de aquella oscura sala.
El viento corría y golpeaba mi cara, haciendo que mi melena castaña se despeinase.
Un escalofrío recorrió mí cuerpo, crucé os brazos para impedir que el frío me enfriase más de lo que ya estaba.
Mire a la derecha y seguidamente a la izquierda, fruncí la mirada, estaba oscuro y apenas no se veía. Las altas farolas que bordeaban las calles, estaban encendidas, pero aquella tenue luz, no iluminaba lo sufiente.

Eche mi melena hacia un lado con el fin de que no se despeinase tanto y comencé a andar.

Me sentía vigilada, ¿me estarían siguiendo? Me gire para ver si era así, pero nada, no había nadie.
Unos cálidos brazos me rodearon, y aquellas incomodas mariposas volvieron a aparecer.
Me giré, era Dani que me miraba con una dulce sonrisa

-¿Quedamos en amigos? –Dijo
-Venga va pesadito –Dije volviendo a cruzar los brazos para protegerme del frío

Caminábamos hablando de como queríamos disfrutar este verano, y de lo raro que estaba el tiempo, hacía un frío horroroso.

-Toma anda –Dijo el chico quitándose su sudadera azul
-¿Eh? –Puse cara extrañada – No tengo frío -Mentí
-Mientes mal, muy mal ¿Sabes?

Mis mejillas se empezaron a enrojecer, y cogí aquella sudadera. Deje pasar mi cabeza por aquel hueco y pase mis brazos por aquellas anchas mangas, dejando asomadas las puntas de mis dedos
- ¿Todavía no te acuerdas de mi? –Dijo aquel chico mirándome
Negué con la cabeza
-Es increíble, piensa un poco –Dijo el dándome un golpecito en la cabeza
-Lo siento, pero no me acuerdo –Le dije moviendo las manos.
-Espera
Dani, tomó mi mano derecha y empezó a buscar entre mis pulseras, hasta que encontró una de cuero azul que tenía desde… ¿Siempre?

El chico sonrío, y seguidamente enseño su pulsera de cuero, era la misma, puse gesto de intriga y comenzó a contarme la historia de aquellas pulseras

4 años atrás:

Hacía un día estupendo, no había nubes en el cielo. La blanca arena estaba caliente y el agua cristalina fría.
-Echo mucho de menos el pueblo –Dijo una chica morena
-Y nosotros que estés en el pueblo –Añadió un chico rubio
-Pero es que Dani, he hecho de todo para poder ir –Dijo aquella chica con lágrimas en los ojos.

Le gustaba, ese chico le gustaba, llevaba enamorada de aquel chico desde que sé conocieron, tantos momentos habían vividos juntos, ambos se amaban pero ninguno de los dos se atrevía a contarlo.

Se les terminaba el tiempo de estar juntos, tal vez sería la ultima vez que se viesen, ninguno de los dos se quería marchar, pero tenían que hacerlo

-Toma –Dijo Dani entregando una pulsera –Nunca me olvides


-¿Te acuerdas ahora? –Dijo sonriendo
-Sí
Mis ojos estaban inundados en lágrimas, me había portado fatal con Dani, me dolía. Un impulso me hizo darle un abrazo muy fuerte.

-No llores enana –Dijo secándome las lágrimas
-Pero..
-Sh, no lo hagas

(...)

Lancé mi móvil a la cama y me deje caer sobre ella, estaba muerta.
Poco a poco, mis ojos fueron cerrándose hasta quedar completamente dormida.