Abracé con fuerza a Dani. No quería perderlo nunca, era demasiado, en unas horas, había pasado de ser un amigo que no recordaba, a la persona con la que quería compartir el resto de mi vida.
¿Duraría esto para siempre? No lo sabía, pero esperaría que sí.
Se hizo tarde, las risas disminuían por culpa del sueño. De un momento a otro, los chicos se fueron para sus casas, cada uno cogiendo un camino diferente, y nosotras, nos adentramos en aquella casa blanca con tejas rojizas.
La casa era acogedora, y todo estaba muy ordenado, todo, menos la habitación de Sara
-Siento el desorden chicas –Se disculpo ella sonriente
-No pasa nada –Dijimos las dos a unísono.
Nos acomodamos todas en el suelo, y comenzamos a hablar.
-Entonces tía, ¿Estas con Dani? –Dijo Laura dándome un codazo.
-Eh si –Dije yo pasándome la mano izquierda por el brazo con una mueca de dolor.
-Cuídamelo eh –Dijo Sara, señalándome con el dejo índice mientras reía.
-Ay calla Sara –Dijo Laura - -¿Ya habéis tenido vuestra primera cita?
Yo, simplemente, negué con la cabeza. Las dos amigas, se miraron con una mirada cómplice, ¿Qué estarían planeando?
Un inesperado abrazo de Sara, hizo que Laura me pudiese quitar el móvil
-¿Qué haces? –Le dije a la rubia
-Planear tú primera cita –Dijo la chica divertida
-¿Eh?
-Espera… -Siguió escribiendo – “Enano, ¿te parece bien que quedemos mañana a las 18.00 en el parque? Te quiero.” ¿Os gusta?
-Me encanta –Dijo Sara, liberándome de sus brazos
Cogí aire con fuerza, y mire a las dos chicas con cara asesina. ¿Por qué querrían que quedase tan pronto con el?
Un ‘Bip’ hizo que mi cara de odio se fuera transformando una sonrisa, acaba de recibir una respuesta, una preciosa respuesta.
Desayunaba apoyada en mi brazo izquierdo, seguía dormida, eran las nueve de la mañana, Sara y Laura me habían despertado para ir de compras. Se les había subido lo de la cita un poco a la cabeza.
No paraban de hablarme de lo importante que iba a ser todo, y de lo guapa que iba a estar.
-Chicas, iré sencilla, no más –Dije levantando la cabeza
-Lo que tú digas –Dijo Laura
Dábamos vueltas por aquel pequeño centro comercial en el que había pasado la tarde anterior.
Caminábamos sin rumbo, sin un lugar al que ir, llevábamos desde las once de la mañana en aquel pequeño establecimiento, y nos habíamos visto todas y cada una de las tiendas.
(...)
-¿Te he dicho ya que estas preciosa? –Dijo el chico retirándome un mechón de la cara
-Unas cincuenta veces ya –Dije riéndome
Un beso, la mejor forma de decirme que me quería. Era imposible no quererlo, era tan irresistible.
Al final, después de varios minutos dándonos miradas, y dedicándonos sonrisas nos acabamos moviendo del parque.
Estábamos en la estación de metro, línea numero 10, con destino ‘Puerta del Sol’. El metro como siempre, se encontraba lleno de gente, lo que hizo que estuviésemos más juntos.
Pequeños besos, risitas tontas, sonrisas de enamorados, y al fin habíamos llegado.
Las calles de Madrid estaban preciosas, recordaba mi última tarde en una de ellas. El día de mi despedida, justo el día de antes de mudarme. Aún recordaba que no quería irme, que hubiera hecho todo lo posible por quedarme, pero es que ahora, lo que no quiero, es volver.
Nuestros dedos se entrelazaban, y nos unían, éramos una de las bonitas parejas de enamorados que paseaban por Sol.
(...)
Era tarde, quizás muy tarde, y no había nadie en mi casa. Tendría que pasar la noche sola, solo hasta que Dani decidió venirse a dormir a casa por el simple hecho de que no quería que estuviese sola.
Caí en la cama rendida, había tenido un día muy ocupado, y ahora tenía a lo mejor a mi lado.
Me abracé a el, y le di las buenas noches con un dulce beso en los labios.
¿Duraría esto para siempre? No lo sabía, pero esperaría que sí.
Se hizo tarde, las risas disminuían por culpa del sueño. De un momento a otro, los chicos se fueron para sus casas, cada uno cogiendo un camino diferente, y nosotras, nos adentramos en aquella casa blanca con tejas rojizas.
La casa era acogedora, y todo estaba muy ordenado, todo, menos la habitación de Sara
-Siento el desorden chicas –Se disculpo ella sonriente
-No pasa nada –Dijimos las dos a unísono.
Nos acomodamos todas en el suelo, y comenzamos a hablar.
-Entonces tía, ¿Estas con Dani? –Dijo Laura dándome un codazo.
-Eh si –Dije yo pasándome la mano izquierda por el brazo con una mueca de dolor.
-Cuídamelo eh –Dijo Sara, señalándome con el dejo índice mientras reía.
-Ay calla Sara –Dijo Laura - -¿Ya habéis tenido vuestra primera cita?
Yo, simplemente, negué con la cabeza. Las dos amigas, se miraron con una mirada cómplice, ¿Qué estarían planeando?
Un inesperado abrazo de Sara, hizo que Laura me pudiese quitar el móvil
-¿Qué haces? –Le dije a la rubia
-Planear tú primera cita –Dijo la chica divertida
-¿Eh?
-Espera… -Siguió escribiendo – “Enano, ¿te parece bien que quedemos mañana a las 18.00 en el parque? Te quiero.” ¿Os gusta?
-Me encanta –Dijo Sara, liberándome de sus brazos
Cogí aire con fuerza, y mire a las dos chicas con cara asesina. ¿Por qué querrían que quedase tan pronto con el?
Un ‘Bip’ hizo que mi cara de odio se fuera transformando una sonrisa, acaba de recibir una respuesta, una preciosa respuesta.
Desayunaba apoyada en mi brazo izquierdo, seguía dormida, eran las nueve de la mañana, Sara y Laura me habían despertado para ir de compras. Se les había subido lo de la cita un poco a la cabeza.
No paraban de hablarme de lo importante que iba a ser todo, y de lo guapa que iba a estar.
-Chicas, iré sencilla, no más –Dije levantando la cabeza
-Lo que tú digas –Dijo Laura
Dábamos vueltas por aquel pequeño centro comercial en el que había pasado la tarde anterior.
Caminábamos sin rumbo, sin un lugar al que ir, llevábamos desde las once de la mañana en aquel pequeño establecimiento, y nos habíamos visto todas y cada una de las tiendas.
(...)
-¿Te he dicho ya que estas preciosa? –Dijo el chico retirándome un mechón de la cara
-Unas cincuenta veces ya –Dije riéndome
Un beso, la mejor forma de decirme que me quería. Era imposible no quererlo, era tan irresistible.
Al final, después de varios minutos dándonos miradas, y dedicándonos sonrisas nos acabamos moviendo del parque.
Estábamos en la estación de metro, línea numero 10, con destino ‘Puerta del Sol’. El metro como siempre, se encontraba lleno de gente, lo que hizo que estuviésemos más juntos.
Pequeños besos, risitas tontas, sonrisas de enamorados, y al fin habíamos llegado.
Las calles de Madrid estaban preciosas, recordaba mi última tarde en una de ellas. El día de mi despedida, justo el día de antes de mudarme. Aún recordaba que no quería irme, que hubiera hecho todo lo posible por quedarme, pero es que ahora, lo que no quiero, es volver.
Nuestros dedos se entrelazaban, y nos unían, éramos una de las bonitas parejas de enamorados que paseaban por Sol.
(...)
Era tarde, quizás muy tarde, y no había nadie en mi casa. Tendría que pasar la noche sola, solo hasta que Dani decidió venirse a dormir a casa por el simple hecho de que no quería que estuviese sola.
Caí en la cama rendida, había tenido un día muy ocupado, y ahora tenía a lo mejor a mi lado.
Me abracé a el, y le di las buenas noches con un dulce beso en los labios.
Me encanta, siguiente :)
ResponderEliminarYa no sé que decir, estoy más que enganchada a tu novela. Es tan bonita... Hace que cualquier chica que lea esto deseara que le pasara justo esto. Por lo menos a mi. ¡Me encanta!
ResponderEliminarSiguiieente, me encaanta por dios *--* ♥
ResponderEliminarDos palabras:ME ENCANTA.
ResponderEliminarERES UNA BUENA ESCRITORA,ME ENCANTA,SIGUIENTE!!SIGUELA NO LA DEJES
BESITOS
Maadre miia que bonito!!! ME ENCANTA ME ENCANTA ME ENCANTA porfa sigue escribiendo me he enganchado un monton ! , ojala me pasara esto a mi ��������
ResponderEliminarEstoy enganchadisomaa me encanta♡♡
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